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Martha Caminos, Córdoba

Ubicación geográfica (ver un mapa de Google)

Relatando experiencias de miembros de la Red Educar Forestando: Martha Caminos. Docente jubilada y voluntaria del Programa Educar Forestando.
Por la docente Martha Caminos, quien fue capacitada en el Programa Educar Forestando entre 1992 y 1994 en Villa Allende.

Niños en el aula separando las semillas a sembrar en la escuela Blas Parera.
Comencé con las actividades del Programa Educar Forestando en 1992. En ese tiempo estaba en la escuela Atahualpa Yupanqui de Villa Allende. Hicimos un vivero hermoso y produjimos más de 700 árboles que fueron entregados a la Reserva Ecológica de Ríos Ceballos, que había sido afectada por un incendio.

En el año 96 fui trasladada a la escuela rural Paraje Las Heras en la cual era personal único, allí desarrollé la currícula en torno a las Ciencias Naturales e hicimos el vivero con los alumnos, donde aprendieron a forestar. En esa escuela permanecí hasta el año 2001.

A lo largo de estos años de trabajo puedo ver como los chicos se han concientizado sobre el cuidado y el respeto por el medio ambiente, por ejemplo cuando los más chiquitos les enseñan a los alumnos más grandes a no tirar los papeles en el suelo.

En este año he trabajado como multiplicadora en las escuelas Padre Claret y Blas Parera, de la ciudad de Córdoba.

Hoy estamos llegando al final del 2008 y sentimos que la tarea ha dado grandes frutos, por lo que se puede afirmar que el objetivo de que los niños sean receptores y multiplicadores de la conciencia del cuidado del ambiente se ha logrado por varias razones: la redisposición de las autoridades y las docentes de las escuelas involucradas de sumar sus instituciones al Programa de forestación organizado y ejecutado por la Fundación ACUDE; también porque los padres se han manifestado ampliamente dispuestos a colaborar en todo momento pero fundamentalmente por el amor y respeto manifestado a la naturaleza por parte de los principales protagonistas de esta historia: los niños.

Padres participando en la construcción del vivero forestal de la escuela Padre Claret.
Y como toda historia tiene un comienzo, el de este año consistió en la construcción del vivero, la que fue hecha por los padres, quienes además donaron todo lo necesario para realizarlo, y los niños trabajaron allí con alegría para que el mismo sea hoy una feliz realidad gracias a la adecuada siembra de la semilla y el repique de los arbolitos.

Una vez emplazado el vivero, se hizo un trabajo minucioso respetando todos los pasos que hay que tener en cuenta para su realización, lo que dio como resultado un alto porcentaje de plantas que crecieron y que ya están correctamente encaminadas hacia su plantación definitiva.

El trabajo se realizó simultáneamente en dos centros educativos de nivel primario de la provincia de Córdoba. Uno de ellos es el colegio Padre Claret, institución privada en donde se involucraron un total de 10 grados con un promedio de 39 chicos cada uno –es decir que trabajaron en el proyecto un total de 390 alumnos-, mientras que el otro colegio -que es de carácter público- lleva por nombre Blas Parera, y allí se trabajó con seis docentes e igual cantidad de grados con un promedio de 30 alumnos por cada uno de ellos.

Chicos contentos con la producción de arbolitos lograda.
Martha detrás de los niños y de una de las docentes a quien multiplicó el Programa Educar Forestando en la escuela Padre Claret. Los chicos muestran los arbolitos transplantados a sachet de leche.


No hay futuro mejor si no se lo trabaja desde el presente, y la concientización y adquisición de conocimientos con respecto a la importancia de la naturaleza por parte de los chicos es el mejor camino –sino el único- para lograrlo. He ahí nuestro orgullo de decir: plantamos semillas –de árboles y de toma de conciencia- en semilleros –es decir en viveros y en los niños-.

 
 

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